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Nada volvería a ser igual

¿Imaginas que un día te despiertas y descubres que Twitter, Facebook, Whatsapp o Google han desaparecido? Por mucho que buscas en tu móvil o en tu ordenador te das cuenta que no puedes conectar con ninguna de ellas.

Aún adormilado, piensas que tal vez todo sea consecuencia de tu estado semi-inconsciente pero, al llegar a la cocina para prepararte el desayuno, compruebas que tus peores presagios se cumplen: es como si ninguna de ellas hubiese existido nunca.

Para asegurarte de que todo es verdad llamas a uno de tus amigos y… ¡Sorpresa! Te responde completamente alterado, aterrado ante el panorama que se os presenta.

Finalmente, lo asumes: nada volverá a ser igual.

Necesidades

Quizá resulte un poco exagerada esta situación. De hecho, no creo que podamos llegar a ella o, en caso de que suceda, habrán aparecido antes alternativas que suplan el hueco dejado, pero lo que intento explicar con algo así es la enorme dependencia que tenemos actualmente de algunos servicios que utilizamos a diario.

Y es que la forma en que nos comunicamos ahora a través de Whatsapp, consumimos información en Twitter, compartimos experiencias con amigos en Facebook o buscamos información con Google, se han convertido en acciones rutinarias que se han asentado firmemente en nuestro modo de vida, aunque con mayor o menor fuerza en función del grupo de edad, el nivel de educación o el acceso a conexiones de ancho de banda.

Cuando en una reunión de amigos surge alguna pregunta resulta extraño que ninguno de ellos acuda al buscador más famoso del mundo en busca de respuesta. O si alguien escucha alguna noticia que sorprenda por su repercusión, sería inimaginable no abrir Twitter y buscar el hashtag correspondiente.

Hemos llegado a un momento en el que una serie de aplicaciones se han convertido en partes indispensables de nuestras vidas. Gracias a su capacidad para cubrir ciertas necesidades, las hemos incorporado en nuestros esquemas vitales (no fisiológicos, claro).

Y en este punto es donde quiero comenzar con mi reflexión: ¿deben considerarse estas aplicaciones como bienes de valor público?

Creación de necesidades

Una necesidad es un estado de carencia que, si no se satisface, genera sentimientos de privación, insatisfacción o desequilibrio.

La definición anterior de necesidad proviene del campo de la psicología. Efectivamente, ésta se manifiesta cuando carecemos de algo, lo cual nos provoca sentimientos negativos.

Si sois usuarios ‘duros’ de Twitter, de esos que están continuamente consultando su móvil y compartiendo actualizaciones bastante a menudo, tan sólo tenéis que obligaros a estar un día sin visitar la aplicación. La sensación de nerviosismo se une a un estado de culpabilidad realmente curioso ;-).

Sin embargo, alguien podría pensar que llegar a sentirse así es exagerado. Posiblemente, la comparación que me dispongo a hacer es algo extrema, pero sin duda servirá para visualizar el problema. Personalmente le diría a esa persona que estuviese un día sin comer. Me entendéis, ¿verdad?

Obviamente, he puesto un ejemplo basado en una necesidad fisiológica, pero el comer no deja de ser una necesidad para el hambriento al igual que practicar deporte lo es para el deportista o ver partidos de fútbol para el buen aficionado.

Maslow clasificó las necesidades en fisiológicas, de seguridad, sociales, de estima y de autorrealización y las representó en su famosa pirámide:

Pirámide de Maslow

Si bien esta clasificación puede resultar algo estricta, no debemos olvidar que las necesidades poseen un componente subjetivo importante, ya que los estímulos que percibe nuestro cerebro son procesados teniendo en cuenta recuerdos, experiencias y emociones individuales, propias de cada uno de nosotros. Esto hace que una misma situación de necesidad resulte más estresante para una persona que para otra.

No obstante, son muchos los que plantean si las necesidades están ahí porque sí o si las creamos nosotros mismos. Todos conocemos la frase ‘cuanto más tenemos, más queremos’. Y es que, para sentir una necesidad, tan sólo tendremos que haber experimentado algo una única vez de modo que su ausencia en momentos futuros cree en nosotros ese terrible sentimiento de frustración.

Satisfacción de necesidades

Compra lo necesario, no lo conveniente.

— Ovidio

La forma en que percibimos nuestras necesidades hace que la búsqueda de su satisfacción sea distinta.

Así, hay personas extremadamente ‘aprensivas’ las cuales sufren al sentir una urgencia irrefrenable de colmar sus ansias, mientras que otras poseen la capacidad de mantener la calma y esperar al momento adecuado.

Es fundamental saber identificar bien nuestras necesidades y el modo en que éstas son colmadas para que, ante momentos de vacío, saber como reaccionar del modo más correcto.

Necesidades actuales

El constante uso de aplicaciones en nuestra vida diaria ha dado lugar (y de qué manera) a la creación de nuevas necesidades.

Esta reciente incorporación a nuestro ritmo vital provoca un proceso de identificación cuya prueba más palpable es la sensación de que lo que hacemos ahora ya lo hacíamos hace mucho tiempo. Borramos inconscientemente los límites temporales y aceptamos que lo natural es lo que tenemos ahora.

Buscar información en Google se ha convertido en un acto tan natural como salir de tapas con los amigos. Y lo mismo ocurre con hablar a través de Whatsapp o tuitear a nuestros followers qué disco estamos escuchando.

Nada volvería a ser igual

Si las grandes empresas tecnológicas (y me refiero a las relacionadas con la comunicación e Internet) quebrasen de la noche a la mañana y nos encontrásemos con que no pudiéramos disfrutar de sus servicios, posiblemente el mundo no se colapsaría, pero la sensación de intranquilidad y desasosiego sería generalizada. Los noticiarios no pararían de hablar del tema y, casi con toda seguridad, incluso los políticos saldrían a la palestra para calmar a la sociedad.

Y es ahora cuando viene la gran pregunta: en el mundo actual en que vivimos, ¿podemos permitirnos pérdidas de éste tipo? Yo creo que no.

La sociedad debe asegurar que recursos tan valiosos como las aplicaciones antes comentadas posean una continuidad. En parte tiene su lógica: las multas de la Unión Europea a Google por su competencia desleal no son más que la traducción político-económica de esta identificación de nuevas necesidades que sentimos amenazadas.

Por supuesto, no podemos olvidar que estamos hablando de empresas cuyo fin último es obtener beneficios, con planes de negocios perfectamente definidos y con expectativas de crecimiento absolutamente abrumadoras. ¿Ya está?¿Debemos obviar las necesidades de la sociedad ante requerimientos empresariales?

Reflexión final

La sociedad actual, las organizaciones, los gobiernos (estos no los tengo tan claro) y las propias empresas, ¿deberían unirse en la búsqueda de métodos que aseguren la subsistencia de esta serie de aplicaciones que, sin duda alguna, han revolucionado el modo en que vivimos?. Se trata de encontrar soluciones que incorporen ciertos avances tecnológicos a los bienes de interés público, de modo que la propia sociedad se convierta en garante de su continuidad: si la necesidad persiste, seguirán existiendo esas aplicaciones.

Seguro que muchos piensan que el propio devenir de la tecnología irá ofreciéndonos soluciones o alternativas a lo que ahora tenemos y, sinceramente, estoy convencido de que así será (así ha sido siempre), pero me asalta la duda sobre si debemos asegurar que estas alternativas surjan de modo natural, no como respuesta a cambios abruptos desencadenados por inestabilidades económicas o incompetencias políticas.

En el momento en que estamos, me es difícil imaginar un mundo en el que haya desaparecido Twitter. Imagino que para mí es el más claro ejemplo de estas nuevas necesidades.

Seguramente Google desaparecerá, incluso es probable que cambie el modo en que buscamos información pero, en una sociedad tan altamente conectada y dependiente de la información y del flujo de ésta, tengo bastante claro que sin ciertas aplicaciones nada volvería a ser igual.

Imagen de portada cortesía de David Castillo Dominici / FreeDigitalPhotos.net

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